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Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008: ¿avance o retroceso?

Javier Olivera Betrán

Resumen

Al finalizar los Juegos Olímpicos de Pekín podemos afirmar que los Juegos han sido un éxito organizativo y deportivo rotundo, pero un fracaso en el propósito de lograr un aperturismo político y  un avance de los derechos humanos en China. Al hilo de los recientes Juegos Olímpicos de Pekín (Beijing para los chinos) surgen algunas reflexiones en torno a la cuestión planteada: ¿Han supuesto los Juegos Olímpicos de 2008 un avance o un retroceso en el devenir histórico del movimiento olímpico? Los Juegos Olímpicos son un Patrimonio de la Humanidad que se desarrolla cuadrienalmente de forma festiva y pacífica en un acto unitario a través de un amplio programa de competiciones deportivas entre los mejores representantes de las distintas naciones del Planeta. Corresponde la organización y la representación de los Juegos a una ciudad, a un país y a un sistema cultural, político y económico; lo que supone un fuerte compromiso para saber conjugar los valores propios con los valores olímpicos de paz, respeto a los derechos de los ciudadanos, libertad de acción y expresión y fiesta mundial de la juventud. La responsable actual de la organización de este magno acontecimiento mundial ha sido la China, y en particular su capital Pekín, un actor global en el concierto de las naciones que aspira a ser una superpotencia del siglo XXI. El resultado ha sido mixto: extraordinaria capacidad organizativa y un éxito deportivo rotundo con récords inimaginables y nuevos mitos deportivos (Usain Bolt y Mark Phelps),  pero también una decepción, ya que no se han dado las condiciones de mejora  ciudadana, social y política que el mundo esperaba de esta emergente potencial mundial.

Palabras Clave

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